El médico y productor Oscar Ayestarán destacó el crecimiento de la actividad vitivinícola en Chubut, el desarrollo de variedades adaptadas al clima frío y el potencial turístico que rodea a la producción de vinos en El Hoyo.
La viticultura continúa consolidándose como una de las actividades productivas con mayor proyección en Chubut. Así lo expresó el doctor Oscar Ayestarán, referente de Bodegas Ayestarán Allard de El Hoyo, quien destacó el crecimiento que ha experimentado el sector durante la última década y el surgimiento de nuevos productores en distintos puntos de la provincia.
“Arrancamos hace más de diez años con esto y hemos tenido enormes satisfacciones”, señaló Ayestarán, al tiempo que manifestó su orgullo por colaborar con una industria relativamente nueva para la provincia. En ese sentido, remarcó que actualmente existen numerosos emprendimientos vitivinícolas distribuidos en la cordillera, el centro y la costa chubutense.
La bodega trabaja con distintas variedades de uva que han demostrado una excelente adaptación a las condiciones climáticas de la región. Entre ellas se encuentran Merlot y Cabernet Sauvignon en tintas, además de Sauvignon Blanc y Chardonnay en blancas. Según explicó, todas presentan una personalidad definida y un desarrollo favorable en los viñedos locales.
Ayestarán comentó además que su vínculo con la actividad comenzó de manera particular, ya que adquirió una propiedad que contaba con viñedos implantados. A partir de allí decidió profundizar el proyecto y apostar al crecimiento de la producción vitivinícola. “Son variedades de clima frío y todas muestran una adaptación excelente”, destacó.
Más allá de la producción de vinos, el empresario resaltó el valor turístico que ha adquirido la zona de El Hoyo, donde se desarrolla un circuito que integra distintos atractivos regionales. Entre ellos mencionó a la Chacra de Los Retamos, reconocida por sus premiados alfajores, la propia bodega, el Laberinto Patagonia y otros emprendimientos que conforman una propuesta turística que atrae visitantes durante todo el año y se ha convertido en un orgullo para la comarca andina.


