En el marco del 125 aniversario de Comodoro Rivadavia, conversamos con Viviana Binder, referente de la Red de Políticas Públicas, una entidad que hace años busca implementar políticas efectivas para regular el crecimiento de la población de perros y gatos en la ciudad, sin haber obtenido resultados significativos hasta el momento.
El abandono de estas especies, observable tanto en las calles como en los hogares, es alarmante. Binder enfatiza que «los lineamientos deben venir de arriba hacia abajo», señalando la necesidad de liderazgo decidido para abordar esta problemática.
A lo largo de su historia, Comodoro ha sido una ciudad vibrante, llena de oportunidades y trabajo. Sin embargo, en los últimos años, las gestiones han pasado sin dejar un legado positivo para sus ciudadanos. La identidad de ciudad de paso que ha adquirido en la actualidad ha dificultado el arraigo, aunque muchos que llegaron como visitantes han decidido quedarse.
Este desarraigo también puede atribuirse a la falta de políticas efectivas por parte del municipio.
«El cuidado y la empatía hacia un lugar se aprenden y se inculcan». Lamentablemente, esta ausencia de atención se refleja en el abandono generalizado. “Hablamos de abandono en un sentido más amplio, que incluye no solo a los animales, sino también a nuestras calles, instituciones, escuelas, y servicios esenciales como la seguridad, la educación y la salud pública”.
La salud animal en Comodoro Rivadavia ha mostrado un preocupante retroceso. La reducción en el número de castraciones, que ha pasado de dos puntos a solo uno, limita drásticamente el acceso de los ciudadanos a estos servicios esenciales. Esta situación no solo afecta a quienes tienen perros y gatos, sino que repercute en el bienestar de la salud humana y ambiental.
La disminución del personal veterinario es también un claro indicador del desinterés municipal por el bienestar animal. Menos profesionales significan menos atención y escasos recursos para campañas de sensibilización y control de la población animal, lo que, inevitablemente, contribuye al aumento del abandono.
Es crucial que la comunidad alce su voz y exija un plan de acción para revertir esta situación. Se requieren políticas públicas que prioricen la salud y el bienestar de los animales, promuevan la educación sobre el cuidado responsable y garanticen los recursos necesarios para el equipo veterinario. Solo así podremos construir una ciudad más compasiva y comprometida con todos sus habitantes, incluidos los animales.
El abandono de perros y gatos en las calles es un reflejo del abandono en diversos aspectos de la vida urbana.
Hoy, en este aniversario, no contamos con motivos para celebrar, pero albergamos la esperanza de que nuestra querida ciudad florezca de nuevo.




