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19.7 C
Comodoro Rivadavia

Cerro Hermite: Un desastre que revela la urgencia de la castración de perros y gatos

La situación del desmoronamiento del cerro Hermite en Comodoro Rivadavia dejó al descubierto la falta de servicios de castración de perros y gatos, así como la falta de conciencia y empatía en diversos casos.

Cada caso es diferente, pero si hay algo que salió a la luz, además de la solidaridad indiscutible de un pueblo, que no está en duda, es la cantidad de perros y gatos en situaciones de maltrato y abandono. Muchos se reencontraron con sus familias y otros están en hogares de tránsito hasta que sus tutores tengan un hogar nuevamente. Muchas familias se preocuparon por sus animales y porque no sufran. Sin embargo, muchos quedaron en un absoluto abandono; otros se encontraban en situación de calle o como perros comunitarios. Y lo más llamativo es la gran cantidad de gatos sin hogar. También se vieron algunos casos de perros con familias en los que la justicia está trabajando por situaciones de violencia.

Hablamos con Viviana Binder, referente de la Red de Políticas Públicas en la zona, quien nos cuenta que llevan reclamando hace más de 15 años un cambio de política y enfoque inicialmente por parte del municipio.
El servicio de castraciones del municipio es escaso, magro e incluso ha retrocedido. Hace unos años se llevaban a cabo castraciones en dos puntos de la ciudad y en mayor cantidad; actualmente, solo se castran perros y gatos en un solo lugar de Comodoro, lo que genera no solo escasez y falta de oferta, que no alcanza, sino que al ser un único punto en una ciudad tan grande, provoca mucho tiempo de espera entre barrio y barrio.

A pesar de que desde el año pasado se llevó a cabo una reunión donde se realizó un compromiso de colaboración mutua entre el municipio y la Fiscalía de Maltrato Animal —donde conocimos al nuevo coordinador de control urbano, Miguel Gómez, quien ha demostrado tener muy buena predisposición, diálogo y apertura—, lamentablemente las gestiones no han sido respaldadas por el intendente. Seguimos esperando la contratación de más profesionales para aumentar y mejorar el servicio.

Actualmente se realizan aproximadamente unas 600 castraciones por mes, cuando en realidad deberían hacerse al menos 1800 al mes para poder generar un impacto real en la sobrepoblación de perros y gatos. Frenar los nacimientos de manera masiva y constante logrará un cambio radical no solo en lo que respecta al abandono y maltrato, sino que también generará un impacto educativo y creara mayor conciencia. Cuando se realizan estas jornadas, hay que considerar que serían 1800 personas recomendando el servicio y divulgándolo. Por eso es importante castrar, ya que además educa, informa y concientiza.

Uno de los puntos fundamentales y poco divulgados en los planes y programas de castración eficientes es que se contribuye al envejecimiento de las poblaciones de perros y gatos.
Esto quiere decir que una familia que tiene, en un corto tiempo, muchos perros y gatos de recambio constante, que mueren de manera temprana por no estar castrados, no logran comprender nunca el sentido de apego y responsabilidad.

¿Cómo nace esto? ¿Sabes lo que genera el vagabundeo de perros y gatos?
Cuando estas especies no están castradas: entran en celo, se extravían, se pelean, recorren kilómetros tras una hembra, son atropellados. Los perros y gatos sin castrar tienen más posibilidades de contraer enfermedades, por todo esto tiene una vida muy corta.

Sin embargo, cuando un animal es castrado, se elimina ese vagabundeo y se convierte en un perro o gato más de casa, teniendo una mayor expectativa de vida y una salud mejorada, lo que a su vez genera una mayor conciencia en la familia. Tener un perro o gato que nace y muere anciano en un hogar deja una enseñanza valiosísima que solo se puede comprender a través de la experiencia. Esto debe ser impulsado a través de una política pública municipal acompañada por las organizaciones y los vecinos.

 

El compromiso es de todos.

En primer lugar, del Estado, que es quien debe dar el ejemplo y marcar el camino. El Estado debe brindar un servicio que esté al alcance de las necesidades de los vecinos y devolver a los contribuyentes, que con sus impuestos quieren y necesitan una política pública de salud animal.

Pero también hay vecinos que tienen la posibilidad de hacer un esfuerzo para llevar a sus perros y gatos a una veterinaria privada. Sin embargo, esperan hasta que ya es tarde, quedando preñadas y trayendo a esta comunidad más animales que hogares disponibles para ellos.

También las veterinarias privadas podrían ofrecer descuentos o planes de pago para ayudar a estas personas.

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