Tras enfrentar una noche de angustia por las inundaciones, vecinos de la calle Lisandro de la Torre expresan preocupación por el estado del canal evacuador. A pesar de las obras realizadas para mejorar la contención del agua, persisten temores ante la suciedad y el mal olor en el área.
El recuerdo de la noche de 2017 en la que el agua invadió sus hogares aún está fresco en la memoria de los residentes de la calle Lisandro de la Torre. Aunque no alcanzó los niveles catastróficos de otras zonas, la experiencia fue traumática. «Pasar toda una noche con el agua hasta las rodillas, solo con una vela y calefaccionándote con la hornalla de la cocina porque se cortó la luz, fue terrible», relata uno de los vecinos.
A pesar de los esfuerzos municipales por mejorar la infraestructura, como la construcción de nuevas contenciones en puntos críticos, como las esquinas de las calles Roca y Kennedy, la preocupación persiste. Una vecina, Angélica, expresa su inquietud por el estado del canal evacuador: «Está sucio y hay un olor desagradable. Es preocupante, especialmente cuando llueve».
La discusión entre los vecinos revela diferentes perspectivas sobre la situación. Mientras algunos señalan la responsabilidad de los residentes por arrojar desechos al canal evacuador, otros plantean interrogantes sobre el destino de las aguas residuales en períodos de sequía. «¿Dónde van a desagotar las cloacas de todas las casas cuando no llueve? También necesitamos respuestas para esos momentos», argumenta la vecina.
A pesar de las diferencias, los vecinos coinciden en la necesidad de acciones concretas para abordar la situación. «Debemos limpiar y garantizar que el agua fluya libremente para evitar futuras inundaciones», sugiere Angélica, mientras planean realizar gestiones para obtener respuestas de las autoridades locales.
En medio de las preocupaciones, los vecinos mantienen la esperanza de encontrar soluciones a largo plazo para proteger sus hogares y mejorar la calidad de vida en la calle Lisandro de la Torre.