La semana pasada, el editorial de Movilizados por la Ciudad puso el foco en un problema que muchos naturalizan: el deterioro de la cartelería vial como expresión visible de desidia, falta de mantenimiento y ausencia de criterio en el espacio público. La propuesta fue desarrollada al aire por Iván Leske, conductor del ciclo, junto a Lucía Camino, el avatar que forma parte de la dinámica del programa.
Lejos de tratarse de un detalle menor, el estado de los carteles de tránsito dice mucho sobre una ciudad, una ruta y también sobre la calidad de una gestión. No hace falta mirar una gran obra ni esperar un anuncio oficial para detectar cuándo algo falla: a veces alcanza con observar un cartel, u observar su ausencia, y preguntarse qué está mostrando en realidad.

Desde el comienzo, Iván Leske dejó planteada la idea central del editorial:
Hay algo que dice mucho de una ciudad, de una ruta o de una gestión, y a veces no hace falta mirar una gran obra ni un anuncio oficial para advertirlo. Basta con mirar un cartel vial. Mirarlo bien. Ver su estado, su legibilidad, su presencia o su ausencia. Porque cuando la cartelería está oxidada, torcida, tapada, despintada, vencida o directamente inutilizable, lo que aparece no es un detalle menor: aparece una muestra concreta de abandono.
A continuación la transcripción completa:
La señalización vial no es decoración. No está puesta para cumplir un requisito formal ni para simular que hay orden. Está para orientar, advertir, prevenir y organizar. Está para ayudar a que las personas se muevan con mayor seguridad. Por eso, cuando un cartel deja de cumplir esa función, el problema no es estético: es funcional. Y cuando esa falla se repite, deja de ser una casualidad para transformarse en un síntoma de desidia.
Porque detrás de cada señal deteriorada hay algo más profundo que el desgaste del material. Hay falta de control, falta de mantenimiento y, sobre todo, falta de prioridad política. Hay una autoridad que no mira, o que mira pero no actúa. Y eso en tránsito nunca es inocente. Cuando la infraestructura básica se deja caer, lo que se deteriora junto con ella no es sólo el metal o la pintura: se deteriora la noción misma de cuidado, de presencia estatal y de responsabilidad pública. El óxido, en ese sentido, no es sólo corrosión. Es una metáfora bastante exacta del estado de ciertas decisiones. Habla de tiempo perdido, de tareas postergadas, de problemas normalizados. Y el abandono tampoco es neutro. Porque cuando una señal no informa, no ordena o confunde, alguien circula peor. Alguien duda, improvisa, se expone. Y en un sistema tan sensible como el tránsito, esa cadena de pequeñas negligencias puede terminar muy mal.

Además, hay algo todavía más grave: el deterioro de la cartelería transmite un mensaje cultural. Le dice a la gente que el espacio público no importa demasiado. Que da lo mismo. Que nadie controla. Que nadie corrige. Y cuando el sistema comunica desinterés, después no debería sorprendernos que muchas personas también se relacionen con él desde la indiferencia, la improvisación o la falta de respeto. Hablar de carteles oxidados no es exagerar ni quedarse en una nimiedad. Es hablar de cómo se expresa el abandono en lo cotidiano. De cómo se vuelve visible la ausencia de gestión en cosas que deberían estar resueltas hace tiempo.
Y también de cómo, muchas veces, las autoridades prefieren discutir relatos, culpas o excusas antes que hacerse cargo de lo elemental. Porque cuando ni siquiera se sostiene en condiciones la señalización más básica, cuesta creer que exista una verdadera política de seguridad vial. Y sin decisión, sin mantenimiento y sin criterio, el tránsito se vuelve exactamente eso: un territorio librado al desgaste, a la inercia y a la falta de cuidado.
“Entre óxido y abandono, lo que queda claro es que el problema no es sólo el cartel. El problema es todo lo que ese cartel revela.”
Podés ver el programa completo a continuación:
- Movilizados por la Ciudad es una producción de urbanoides para Giros Media, con el apoyo de Valdesogo, Albox Rental, Virtualgraph e Instituto Leonardo Da Vinci.
- Lucía Camino es un avatar creado con IA.
- La cortina de Movilizados por la Ciudad y todos los separadores están creados con IA.


