Durante la reunión, la contadora de la universidad explicó cómo funcionan las auditorías internas y externas en la institución, abarcando no solo aspectos financieros, sino también procesos académicos y de investigación. Además, detalló que el 95% del presupuesto universitario se destina a salarios, con el restante para gastos operativos, lo que refleja un ajuste significativo en las finanzas.
Las auditorías internas se realizan de manera integral, abarcando no solo los balances financieros, sino también procesos relacionados con la gestión académica y otros servicios que brinda la universidad. La contadora mencionó que además de la auditoría interna, la Auditoría General de la Nación también supervisa externamente, reportando al Congreso.
En cuanto a los recursos económicos, se destacó que el presupuesto proyectado para 2024 fue reducido a la mitad, lo que genera dificultades para cubrir los costos de funcionamiento. Se subrayó que la mayor parte de los fondos se destinan a salarios, dejando poco margen para otros gastos esenciales. Además, se observó una tendencia preocupante de migración de docentes al sector privado debido a la falta de actualización salarial acorde a la inflación.
A pesar de estas dificultades, la universidad sigue funcionando, aunque de manera ajustada. La contadora destacó que su foco no está en el análisis del capital humano en su totalidad, pero reconoció que la situación financiera es crítica, lo que limita las posibilidades de inversión en infraestructura y otros recursos necesarios para el funcionamiento adecuado de la institución.
Este plenario subraya la importancia de las auditorías en las universidades nacionales y cómo estas impactan en la transparencia y sostenibilidad financiera de las instituciones educativas.


