Consultamos a Viviana Binder, referente de la Red de Políticas Públicas, entidad que busca implementar políticas públicas que equilibren los nacimientos de perros y gatos y nos decia esto:
Claramente vemos el abandono de estas especies en las calles y en sus propios hogares. Pero, como decimos siempre, las ideas y normativas deben venir de arriba hacia abajo.
Una ciudad maravillosa, pujante en sus comienzos, pero que con el tiempo perdió brillo por la falta de gestión.
Nadie duda de que Comodoro fue durante muchas décadas una ciudad con mucho trabajo, dinero, posibilidades y futuro. Pero en los últimos años hemos visto gestiones pasar sin dejar nada significativo para sus ciudadanos.
Es claro que, al ser una ciudad de paso para muchos, el arraigo costó, pero sabemos que muchos que venían de paso nunca se fueron. Y parte de ese desarraigo también podemos atribuirlo a la falta de gestiones municipales.
El cariño y cuidado de un lugar también se aprende, se enseña, se inculca. Y lamentablemente, eso también lo vemos reflejado en el abandono; cuando uno habla de abandono, habla de todo.
Consultamos a Viviana Binder, referente de la Red de Políticas Públicas, entidad que busca implementar políticas públicas que equilibren los nacimientos de perros y gatos, claramente vemos el abandono de estas especies en las calles y en sus propios hogares. Pero, como decimos siempre, las ideas y normativas deben venir de arriba hacia abajo.
No podemos pretender cuidado y empatía en una ciudad que abandona no solo perros y gatos, sino también calles, instituciones, escuelas, empresas, seguridad, educación, salud pública… y más.
El retroceso en el área de salud animal del municipio es preocupante y refleja una falta de atención a problemas que afectan directamente a la comunidad. La disminución en las castraciones de animales es un hecho alarmante; al pasar de tener dos puntos de castración a solo uno, se reduce drásticamente el acceso de los ciudadanos a estos servicios vitales. Esto no solo impacta a los tutores de perros y gatos, sino que también tiene consecuencias en el bienestar animal y en la salud pública.
Además, la reducción del personal veterinario es un indicador del desinterés de la gestión municipal por la salud animal. Menos profesionales en el área significan menos atención, menos recursos para realizar campañas de sensibilización y control de la población animal, y, en última instancia, un aumento en el abandono.
Es fundamental que la comunidad exprese su preocupación y demande un plan de acción que revierta esta situación. Necesitamos políticas públicas que prioricen la salud y el bienestar de los animales, que fomenten la educación sobre el cuidado responsable y que aseguren recursos adecuados para el equipo veterinario. Solo así podremos avanzar hacia una ciudad más compasiva y comprometida con todos sus habitantes, incluidos los animales.
La salud animal debe ser vista como un pilar importante del bienestar general de la ciudad. Anhelamos un futuro donde se restablezcan los programas de castración y se recupere el equipo profesional necesario para atender las necesidades de nuestra comunidad.
Hoy no tenemos nada que festejar, pero deseamos y anhelamos que todo esto pase y que nuestra querida ciudad florezca nuevamente.


